La Ciudad de Dios es la obra de más aliento, más orgánica y trascendental de la inmensa producción agustiniana. Por sus dimensiones arquitectónicas, su vasta concepción de Dios y del hombre y la amplitud panorámica que abre para el pensamiento y la acción, es la obra más celebrada de San Agustín. Por ella se le reconoce como el creador de la llamada Filosofía de la Historia.
La Vida de San Agustín, escrita por Posidio, su amigo durante cuarenta años y uno de sus más ejemplares discípulos, es no sólo la primera biografía del santo de Hipona, sino también una verdadera joya de la literatura hagiográfica.
martes, 4 de noviembre de 2014
Franciso explica por qué la Iglesia es Cuerpo de Cristo
12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo. 13 Pues por[a] un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber[b] del mismo Espíritu. 14 Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 15 Si el pie dijera: Porque no soy mano, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte del cuerpo. 16 Y si el oído dijera: Porque no soy ojo, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte del cuerpo. 17 Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿qué sería del[c] oído? Si todo fuera oído, ¿qué sería del[d] olfato? 18 Ahora bien, Dios ha colocado a cada uno de los miembros[e] en el cuerpo según le agradó. 19 Y si todos fueran un solo miembro, ¿qué sería del[f] cuerpo? 20 Sin embargo, hay muchos miembros, pero un solo cuerpo. 21 Y el ojo no puede decir a la mano: No te necesito; ni tampoco la cabeza a los pies: No os necesito. 22 Por el contrario, la verdad es que los miembros[g] del cuerpo que parecen ser los más débiles, son los más necesarios; 23 y las partes del cuerpo que estimamos[h] menos honrosas, a éstas las vestimos con[i] más honra; de manera que las partes que consideramos más íntimas[j], reciben un trato más honroso, 24 ya que nuestras partes presentables no lo necesitan. Mas así formó[k] Dios el cuerpo, dando mayor honra a la parte que carecía de ella, 25 a fin de que en el cuerpo no haya división[l], sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros. 26 Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado[m], todos los miembros se regocijan con él. 27 Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él.
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